Diluyentes de la sangre

Declaración de limitación de responsabilidad

La información que aparece en esta sección de medicamentos cardiovasculares fue obtenida de diversas fuentes. La intención es ofrecer información sobre ciertos medicamentos, pero no se incluyen todos los posibles usos, advertencias, efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos y con suplementos vitamínicos y herbales. La información no debe considerarse asesoramiento médico para problemas individuales. Por favor, consulte al médico o farmacéutico para obtener instrucciones de uso.

  • Estos medicamentos reducen el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un accidente cerebrivasculary obstrucciones en las arterias y venas, impidiendo que se formen coágulos de sangre o que éstos aumenten de tamaño. Sin embargo, los diluyentes de la sangre no pueden disolver los coágulos que ya se han formado.
  • El médico posiblemente le recete un diluyente de la sangre si le han realizado una sustitución valvular cardíaca, si sufre usted de fibrilación auricular, flebitis o insuficiencia cardíaca congestiva o, en algunos casos, si es obeso.

Mecanismo de acción:

  • Los diluyentes de la sangre pertenecen a una clase de medicamentos denominados anticoagulantes. Aunque se denominan diluyentes de la sangre, estos medicamentos en realidad no diluyen la sangre sino que reducen su capacidad de coagulación. Debido a la menor capacidad de coagulación, se forman menos coágulos peligrosos capaces de obstruir los vasos sanguíneos.
  • Los anticoagulantes orales se presentan en forma de pastillas que se tragan.

Observación: otros diluyentes de la sangre más potentes, tales como la heparina, deben inyectarse con una aguja en la corriente sanguínea. Estos tipos de diluyentes de la sangre se administran en el hospital, donde el paciente puede ser observado cuidadosamente para evitar complicaciones. Hay un nuevo tipo de heparina (denominada «heparina de bajo peso molecular») que puede recetarse para que el paciente la tome en casa, bajo supervisión médica.

Dosis:

La cantidad de medicamento necesario puede variar. Hable con el médico o farmacéutico para obtener más información sobre cómo y cuándo tomar este medicamento.

¿Está tomando otros medicamentos?

Si está tomando otros medicamentos, éstos podrían aumentar o reducir el efecto de los diluyentes de la sangre. Estos efectos constituyen lo que se denomina una interacción. Asegúrese de decirle al médico todos los medicamentos y suplementos vitamínicos o herbales que esté tomando, para que éste pueda informarle de las interacciones posibles.

Las siguientes son algunas categorías de medicamentos que pueden aumentar o reducir el efecto de los diluyentes de la sangre. Como hay tantos tipos de medicamentos dentro de cada categoría, no se indica el nombre de cada uno en la lista. Infórmele al médico de todos los medicamentos que esté tomando, incluso si no aparecen en la lista a continuación.

  • Aspirina.
  • Paracetamol
  • Ibuprofeno
  • Ketoprofeno
  • Naproxeno
  • Medicamentos para tratar un ritmo cardíaco anormal (antiarrítmicos).
  • Antiácidos.
  • Corticoesteroides u otros medicamentos similares a la cortisona.
  • Antidepresivos.
  • Antihistamínicos.
  • Suplementos de calcio y vitamina K.
  • Medicamentos para dormir.
  • Ciertos antibióticos.
  • Ciertos medicamentos utilizados para tratar las convulsiones.
  • Medicamentos utilizados para tratar una glándula tiroides hiperactiva.
  • Ciertos medicamentos contra los hongos (antifúngicos).

Mientras esté tomando diluyentes de la sangre, debe también evitar el cigarrillo y el alcohol. Además, vigile su dieta. Las dosis grandes de vitamina K (presente en el pescado, el hígado, la espinaca, el brócoli, la col, la coliflor, las coles de Bruselas y otras verduras de hoja) pueden reducir el efecto del medicamento. Esto no significa que deba usted dejar de comer estos alimentos, simplemente trate de limitar su consumo. Debe realizarse periódicamente análisis de sangre que evalúan el tiempo de coagulación.

Hable con el médico sobre sus antecedentes médicos antes de comenzar a tomar un diluyente de la sangre. Los siguientes son factores que deben tomarse en cuenta al decidir si es aconsejable tomar este medicamento.

  • Es alérgico a ciertos alimentos o colorantes.
  • Planea un embarazo, está embarazada o está amamantando a su bebé.
  • Tiene más de 60 años de edad. La gente más joven suele tener menos problemas al tomar un anticoagulante.
  • Tiene un aneurisma.
  • Se le realizó una intervención quirúrgica recientemente o se le realizará una en los próximos dos meses (cirugía dental inclusive).
  • Ha sufrido un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio  o ha tenido anteriormente hemorragias en el cerebro.
  • Tiene una úlcera en el estómago u otros problemas estomacales.
  • Sufre de presión arterial alta
  • Sufre de una enfermedad del riñón o del hígado.
  • Sufre de una enfermedad de la glándula tiroides.
  • Tiene cáncer.
  • Es diabético.
  • Tiene niveles elevados de colesterol.
  • Sufre de hemofilia u otros problemas hemorrágicos.
  • Se ha caído o golpeado la cabeza recientemente.
  • Tiene cortaduras o heridas abiertas.
  • Tiene períodos menstruales copiosos o prolongados.
  • Participa en deportes u otras actividades que lo exponen al riesgo de sufrir pérdidas de sangre o hematomas.

Efectos secundarios:

A veces un medicamento puede ocasionar efectos no deseados. Éstos se denominan efectos secundarios. No todos los efectos secundarios de los diluyentes de la sangre aparecen en la lista a continuación. Consulte al médico si siente éstos u otros efectos secundarios.

Efectos secundarios comunes:

  • Hinchazón y gas abdominal.
  • Diarrea.
  • Náuseas o vómitos.
  • Pérdida del apetito.

Efectos secundarios menos comunes:

  • Tos con sangre o vómitos de sangre.
  • Materia fecal oscura.
  • Sarpullido, urticaria o comezón.
  • Dolor de garganta.
  • Caída del pelo.
  • Hematomas más frecuentes.
  • Dolor de espalda.
  • Fiebre, escalofríos o debilidad.
  • Ojos o piel amarillenta (ictericia).

Efectos secundarios poco comunes:

  • Dolor de cabeza.
  • Mareo.
  • Falta de aliento.
  • Llagas en la boca o encías sanguinolentas.
  • Dedos morados en las manos o los pies.

Infórmele al médico inmediatamente si tiene alguno de estos efectos secundarios. No deje de tomar el medicamento a menos que el médico se lo indique. Si deja de tomar el medicamento sin antes consultar al médico, su estado de salud podría empeorar.

 

 

 

 

 

Revisión y corrección:

Dr. Otálora García Jesús Alejandro (médico cirujano)

Dra. Zerda Condori Arely Vianka (médico cirujano)

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